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30 de mayo de 2020

CELEBRACIÓN DOMÉSTICA

DE LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS

  • La familia se reúne en un lugar adecuado de la casa.
  • En el centro o en otro lugar visible se coloca una vela.                                
  • La celebración la preside el padre, o en su ausencia la madre, de familia, quienes dirán lo que a continuación se indica con las iniciales P/M. El resto lo dicen todos juntos.

RITOS INICIALES

P/M. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

R/. Amén

P/M. Comenzamos la vigilia de Pentecostés, unidos a los apóstoles y discípulos, que, con María, la madre de Jesús, se dedicaban a la oración, esperando el Espíritu prometido por el Señor. Escuchemos ahora, con atención y con calma, la Palabra de Dios. Meditemos los prodigios que hizo Dios en favor de su pueblo y pidamos que el Espíritu Santo, a quien el Padre envió como primicia para los creyentes, lleve a plenitud su obra en nosotros y en el mundo.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis                                                               11, 1-9

        Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras. Al desplazarse la humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Senaar y allí se establecieron. Entonces se dijeron el uno al otro: «Vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego». Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de argamasa. Después dijeron: «Vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra».

Bajó Yahveh a ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos, y dijo Yahveh: «He aquí que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible. Bajemos, pues, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo».

Y desde aquel punto los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por eso se la llamó Babel; porque allí embrolló Yahveh el lenguaje de todo el mundo, y desde allí los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra.

Palabra de Dios.

 

Salmo Responsorial

Salmo 103

R.  Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra

 

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas.                     R.

 

Les retiras el aliento y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu espíritu y los creas,
y repueblas la faz de la tierra.                              R.

 

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras;
que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor.                             R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Romanos
8, 22-27

        Hermanos: Sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. Y no sólo ella, también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo. Porque nuestra salvación es en esperanza; y una esperanza que se ve, no es esperanza, pues ¿cómo es posible esperar una cosa que se ve? Pero esperar lo que no vemos, es aguardar con paciencia.

Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.

Palabra de Dios.

 

Secuencia de Pentecostés
(la pueden recitar todos juntos)

centro

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don en tus dones espléndido;
luz que penetras las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Amén
.

 

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan                           7, 37 - 39

        El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba el que crea en mí, como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva». Esto lo decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él. Porque aún no había Espíritu, pues todavía Jesús no había sido glorificado.

Palabra del Señor.

Llegados a este momento, la familia puede compartir lo que Dios les está diciendo a través de su Palabra y de esta celebración. En caso que a algún miembro de la familia le pueda resultar difícil transmitirlo, el padre o madre de familia puede hacerle amablemente alguna pregunta que le facilite hacerlo.


ORACIÓN DE LOS FIELES

P/M. Por medio de Jesucristo, el Señor, que ascendió al cielo para enviarnos el Espíritu Santo, dirijamos en esta noche nuestras súplicas a Dios Padre.

Cada miembro de la familia puede hacer una petición a Dios, que concluirá diciendo: Roguemos al Señor y todos responderán: Te lo pedimos Señor.

Al final, quien preside la celebración dice:

P/M. Señor y Dios nuestro, tú que, por medio de tu Hijo que subió al cielo, enviaste el Espíritu Santo para nuestra salvación, escucha la oración que te dirigimos en esta noche, apoyados en la intercesión del mismo Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

 

COMUNIÓN ESPIRITUAL

P/M. Llenos de alegría por ser hijos de Dios,
digamos confiadamente
la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro que estás en el Cielo….

P/M. La paz del Señor esté siempre con ustedes.

R/. Y con tu espíritu.

P/M. En el Espíritu de Cristo resucitado, nos damos fraternalmente la paz.

Y los miembros de la familia intercambian un gesto de paz.

 

Oración de la comunión espiritual (la dicen todos juntos)

Jesús mío, creo que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento.
Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente
recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo sacramentalmente,
te pido que vengas espiritualmente a mi corazón.

Quédate conmigo, te abrazo y me uno a ti,
no permitas que me separe jamás de ti.

Eterno Padre, yo te ofrezco la Sangre preciosísima de Jesucristo
en remisión de mis pecados, en ayuda de las almas del purgatorio
y por las necesidades de la Santa Iglesia.

 

Después se guarda un momento de silencio y se hace la siguiente oración:

P/M. Oh Dios, que has comunicado a tu Iglesia
los bienes del cielo,
conserva la gracia que le has dado,
para que el don infuso del Espíritu Santo
sea siempre nuestra fuerza,
y el alimento espiritual
acreciente su fruto para la redención eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén

 

RITO DE CONCLUSIÓN

P/M. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R/. Amén.

 

  • Se apaga la vela, como signo de que la luz del Espíritu Santo está con nosotros.
  • Finalmente, el padre o madre de familia que ha presidido la celebración, hace la señal de la cruz en la frente de todos los presentes.

Cena familiar festiva.

 
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