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Jesucristo, Rey del universo

Esta semana la Iglesia concluye el año litúrgico 2019 y el próximo domingo, 1 de diciembre, comenzará un nuevo año. A lo largo de cada año litúrgico la Iglesia hace memoria y celebra los momentos más importantes de la vida, pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios que vino al mundo para salvarnos. El año litúrgico comienza con el tiempo de Adviento, que nos prepara para la Navidad, tiene su momento central en la Semana Santa y culmina con la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.

En esta fiesta, la Iglesia contempla y celebra a Jesús exaltado a la diestra del Padre, es decir glorioso en su Reino. Es el Hijo de Dios que, como dice san Pablo en su Carta a los Filipenses, no retuvo ávidamente su dignidad sino que se hizo hombre y, en obediencia a su Padre, por amor a Él y a nosotros, obedeció hasta morir en la Cruz para el perdón de nuestros pecados. Jesús, pues, siendo Dios desciende hasta lo más profundo de la naturaleza humana, toca con sus propias manos nuestras debilidades y carga en su carne con nuestros pecados y oprobios; pero no se queda ahí sino que, como decimos cada vez que profesamos el Símbolo de la Fe, desciende aún más, hasta el infierno, el sheöl, el lugar de los muertos. Es a este Jesús a quien contemplamos y celebramos al terminar cada año litúrgico, pero ya no en esa situación de abajamiento sino en su estado de gloria, porque Dios, su Padre, no lo abandonó en la muerte sino que lo resucitó, lo exaltó y lo constituyó Kyrios, es decir Señor de todo cuanto existe. Como el mismo Jesús lo dijo a sus apóstoles después de la resurrección, su Padre le ha dado “todo poder en el Cielo y en la tierra”; Dios ha puesto todo bajo sus pies.

Los cristianos sabemos que Jesús es el verdadero y único Rey que gobierna sobre todo lo creado; y sabemos también que no reina como otros que tienen poder y lo aprovechan en función de sí mismos, sino que Jesús reina a nuestro favor, reina poniéndose a nuestro servicio y enviándonos desde el Cielo al Espíritu Santo para que, acogido por nosotros, nos transforme desde dentro y nos introduzca en el Reino de Dios donde se vive de amor, por amor y para el amor. El Reino de Dios o Reino de los Cielos ya está presente en este mundo y alcanzará su plenitud en la segunda venida de Cristo. Como verdadero Rey, Jesús no explota a los miembros de su Reino ni vive a costa de ellos, como lo hacen los ídolos de este mundo; por el contrario, nos concede vivir a costa de Él, es decir, nos transmite su propia vida divina, su victoria sobre el pecado y la muerte. Es el Rey Pastor que nos cuida, nos protege y nos guía hacia la vida eterna para la cual fuimos creados.

Desde esa perspectiva, en esta fiesta de Jesucristo Rey del Universo los invito a pedirle que nos dé a todos un corazón dócil, para que nos dejemos conducir, gobernar y ayudar por Él. Todos tenemos muchas limitaciones y pecados que nos impiden ser del todo felices. Pidámosle a Jesús que nos ayude a vencerlos para ser verdaderamente libres y disfrutar de su Reino que, repito, ya está presente en este mundo y avanza hacia su plenitud. El único Reino que no tendrá fin y que Él quiere compartir con nosotros. No dejemos pasar esta oportunidad.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa