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Caballeros del Santo Sepulcro

El 29 de abril de este año se cumplirá el 150º aniversario de la fundación de la Hermandad de Caballeros del Santo Sepulcro, la institución más antigua de la Iglesia Católica en Arequipa y una de las más antiguas del Perú. Con ese motivo, acogiendo la solicitud que presentamos hace algunos meses, a través de la Penitenciaría Apostólica el Papa Francisco nos ha concedido la gracia de que los miembros de esa venerable Hermandad y los demás fieles que así lo deseen, puedan obtener la indulgencia plenaria a favor de sí mismos o a modo de sufragio por quienes están en el Purgatorio. Además, el Santo Padre me ha facultado para impartir en su nombre la Bendición Papal al finalizar alguna de las celebraciones eucarísticas que tendremos durante este jubileo que se extenderá hasta el 15 de septiembre de este año, día en que los católicos celebramos la memoria de la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de los Dolores. Como Iglesia en Arequipa, entonces, volvemos a tener la gracia de acceder a la indulgencia plenaria y, de este modo, quedar purificados de esa especie de “residuos espirituales tóxicos” que los pecados dejan en nosotros aún después de haber sido perdonados y que, por tanto, obstaculizan la obra de Dios en nosotros. Así, la indulgencia plenaria es un don que nos fortalece en la vida cristiana, en la fe, la esperanza y la caridad. Pero, además, como se puede obtener una indulgencia plenaria cada día, a lo largo de este jubileo podemos obtenerla muchas veces y ofrecerla también por parientes o amigos difuntos, con lo cual tenemos la posibilidad de que varios miles de hermanos nuestros dejen el Purgatorio y accedan para siempre al Cielo. Con ello haríamos una enorme obra de caridad.

La indulgencia plenaria es un don de la misericordia de Dios, que proviene de los méritos del sacrificio de Cristo en la cruz. En este jubileo en Arequipa, la pueden obtener los fieles católicos que, excluido todo afecto hacia el pecado, cumplan con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Papa) y vayan en peregrinación al Templo de Santo Domingo, sea para participar en alguna de las celebraciones jubilares o para meditar ante la imagen del Cristo Yacente que se venera en ese templo, en cuyo caso deben concluir con la oración del Padre Nuestro, la proclamación del Credo y alguna invocación a Cristo Crucificado, la Virgen de los Dolores y santo Domingo. Aquellos que por enfermedad, ancianidad o alguna causa grave no pudieran salir de casa, en lugar de ir templo pueden obtener la indulgencia plenaria siempre y cuando cumplan con las demás condiciones y, con sus oraciones, ofrezcan a Dios los dolores e incomodidades propios de la situación en la que se encuentran.

La Hermandad de Caballeros del Santo Sepulcro tiene su sede en el Templo de Santo Domingo y desde sus inicios ha estado acompañada por los frailes de la Orden de Predicadores. Entre sus fines destaca el culto a Nuestro Señor Jesucristo en la imagen del Cristo Yacente, que veneran de modo especial en la célebre procesión del Viernes Santo, y a la Virgen María en la advocación de Nuestra Señora de los Dolores. Asimismo, la Hermandad tiene por finalidad la formación en la fe y en la vida sacramental de sus miembros, a través de pláticas espirituales y otros medios. Finalmente, y no menos importante, es la ayuda mutua entre los hermanos y la colaboración en alguna obra social promovida por los frailes dominicos. En los trece años que tengo en esta Arquidiócesis he visto que la Hermandad ha mejorado notablemente y no cesa de renovarse a través de la incorporación de jóvenes que cada año van en aumento. Confío en que este jubileo sirva para que más fieles se unan a esta Hermandad que es un don de Dios para nuestra querida Arequipa.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa