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Sí se puede

Los recientes Juegos Panamericanos - Lima 2019 han demostrado, una vez más, que los peruanos podemos hacer las cosas bien cuando nos lo proponemos, trabajamos con ahínco y no nos encerramos en intereses individualistas; es decir, cuando sumamos esfuerzos y cada uno no piensa solamente en sí mismo sino también en el bien común del país. Como se recordará, hasta hace poco muchos afirmaban que no llegaríamos a tener a tiempo toda la infraestructura necesaria para los Panamericanos y que no estábamos en capacidad de organizar la logística para acoger a los más de seis mil competidores que participarían en este evento deportivo que es uno de los más importantes del mundo. Sin embargo, concluido el evento podemos decir que ha sido un éxito, no sólo en cuanto a infraestructura, organización y logística, sino también por los logros alcanzados por nuestros deportistas. Once medallas de oro, siete de plata y veintiún medallas de bronce han hecho posible que Perú termine en el noveno puesto entre los 41 países participantes. Nunca antes habíamos obtenido tantas medallas en los Panamericanos. Estos triunfos, sumados al segundo lugar que alcanzamos en la Copa América, a los buenos resultados de nuestra selección en la Copa Mundial de Fútbol y al reconocimiento de nuestra hinchada como la “mejor afición del mundo”, se añaden a otros logros como los que cada año obtiene la gastronomía peruana a nivel internacional, por sólo poner un ejemplo más.

¿Qué hace posible estos logros y qué enseñanza podemos sacar de ellos? En primer lugar, que para alcanzar el éxito se requiere esfuerzo, compromiso, dedicación y voluntad. En segundo lugar, que se necesita también valores como amor a la patria, espíritu de equipo, lealtad, humildad, honestidad, generosidad y respeto al otro, incluso a aquel contra quien se compite. Lo vimos en nuestra selección de fútbol y en su barra, lo hemos visto ahora en nuestros deportistas y lo vemos constantemente en nuestros cocineros estrella. En todos ellos destacan esas actitudes y valores. Seguramente tienen también defectos, porque todos los tenemos, pero en general son personas sencillas que saben compartir sus triunfos con los demás peruanos y procuran ser coherentes entre lo que dicen y el modo en que se comportan. Pese a eso, poco se podría conseguir si faltaran liderazgo y desprendimiento. Y acá debemos mencionar a los entrenadores. Todos sabemos que Gareca es el entrenador de nuestra selección de fútbol y que es un ejemplo de liderazgo. Pocos o tal vez ninguno sabe, sin embargo, quiénes son los entrenadores de nuestros mejores deportistas de los Panamericanos. Estos entrenadores son un ejemplo de desprendimiento. Han decidido no ser famosos para hacer famosos a otros. Ellos triunfan haciendo triunfar a otros. Algo similar ha ocurrido en el campo de nuestra gastronomía. Gastón Acurio se hizo famoso haciendo famosos a otros, empezando por esos cocineros y cocineras de pequeños restaurantes y carretillas conocidos sólo por los del propio barrio.

¡Cuánto tenemos que aprender de nuestros deportistas, nuestros cocineros y de muchísimos peruanos! Ellos nos demuestran que existe un estrecho vínculo entre solidaridad y bien común, honestidad y progreso, lealtad y dignidad. Aprendamos de ellos para superar esas mezquinas tensiones entre intereses económicos e ideológicos, esas “pechadas” que impiden el diálogo, esas feas trampas que terminan siendo descubiertas, esa violencia que sólo empeora las cosas. En este mes de Arequipa, pongamos primero a Arequipa y al Perú, sabiendo que si nuestra región va adelante, también irá adelante el país y todos creceremos como personas y como sociedad. ¡Sí se puede!

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa