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Mensaje Semanal

Invitación

Haciéndonos eco del llamado a la santidad que el Papa Francisco hizo el año pasado a todos los católicos a través de su exhortación apostólica Gaudete et exsultate (Alégrense y regocíjense), como Iglesia en Arequipa hemos declarado al 2019 como “Año de la Santidad”. De esa manera, a través de diversos medios que iremos brindando a lo largo del año, queremos poner al alcance de todos la verdadera vida, la felicidad para la cual hemos sido creados, procurando encarnarla en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades (GE, 1 – 2) porque, como escribió san Pablo, el Señor nos ha elegido para que seamos santos e irreprochables ante Él por el amor (Ef 1,4) y, como bien dice nuestro Papa, para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes o religiosas, sino que todos estamos llamados a ser santos allí donde cada uno se encuentra y en el estado de vida al que pertenece (GE, 14). En pocas palabras, la santidad está al alcance de todos y no sólo no nos hace menos humanos ni nos distrae de las que puedan ser nuestras ocupaciones habituales sino que, por el contrario, nos hace más fecundos allí donde nos encontremos, nos permite conocer el verdadero sentido de nuestra vida y hace posible que vivamos en plenitud.

Ya hace algo más de cincuenta años el Concilio Vaticano II recordó esa llamada universal a la santidad, entendida como un don que Dios da a cada bautizado, en virtud del cual “todos los cristianos, de cualquier clase o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección del amor” (LG, 40). En la misma línea, al comenzar el presente siglo, san Juan Pablo II afirmó que, toda vez que mediante el bautismo hemos sido insertados en Cristo y hemos recibido el Espíritu Santo, sería un contrasentido que los cristianos nos conformemos con una vida mediocre y una religiosidad superficial (NMI, 31), porque la voluntad de Dios al hacernos formar parte de su Iglesia es hacernos santos (1Ts 4,3). Y ahora el Papa Francisco nos dice que “para un cristiano no es posible pensar en la propia misión en la tierra sin concebirla como un camino de santidad” (GE, 19) y nos alienta a anhelar intensamente ser santos para, así, alcanzar la verdadera felicidad, esa que el mundo no nos puede dar ni quitar.

La principal dificultad, sin embargo, es que la mayoría de personas no saben o no terminan de comprender lo que es la santidad. Muchos piensan que ser santo es ser impecable o que la santidad es un mero perfeccionismo humano. La realidad, en cambio, es que santos son aquellos que “quizá su vida no fue siempre perfecta, pero aún en medio de imperfecciones y caídas siguieron adelante y agradaron al Señor” (GE, 3), aquellos que en los momentos de debilidad saben levantar sus ojos al Crucificado y decirle: “Señor, yo soy un pobrecillo, pero tú puedes realizar el milagro de hacerme un poco mejor” (GE, 15). Es lo que Francisco llama “la santidad de la puerta de al lado” (GE, 7), esa que se alcanza poco a poco y en la medida que dejamos que Dios haga su obra en nosotros; porque nadie puede santificarse a sí mismo, cada santo es una obra de Dios y Él es capaz de santificar a cualquier persona que así lo desee, porque “para Dios no hay nada imposible” (Lc 1,37). ¿Quieres saber cómo lo hace? Dice el Papa: “En la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, encontrarás lo que necesitas para crecer hacia la santidad” (GE, 15). Por eso, te invito a participar en los encuentros que tendremos esta semana, del martes 28 al jueves 30 de mayo, de 6:30 a 8:30 p.m., en el auditorio de la parroquia “San Juan Bautista” que queda frente a la plaza principal de Yanahuara. La entrada es totalmente gratuita. El Señor te espera. Ven y lo verás.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa