+51 · 54 · 214778   comunicaciones@arzobispadoarequipa.org.pe

Mensaje Semanal

Héroes y villanos

Con profundo pesar hemos recibido la noticia de la muerte de tres jóvenes bomberos mientras intentaban apagar el incendio en un depósito de medicinas y documentos del Ministerio de Salud, en Lima. Alonso Salas Chanduví, Raúl Sánchez Torres y Eduardo Jiménez Soriano, de 25, 35 y 46 años de edad, respectivamente, murieron en el cumplimiento del deber que voluntariamente habían asumido al hacerse bomberos. Su sacrificio nos invita a reflexionar sobre la importante y arriesgada labor que, en favor de la sociedad, realiza el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú. Labor que muchas veces no es suficientemente valorada ni apoyada por la ciudadanía y, mucho menos, por el Estado. Estos tres jóvenes son un ejemplo de servicio desinteresado al país, que bien podría ser emulado por todos, especialmente por algunas autoridades del sector público.
 
Por ejemplo, muy lamentables nos resultan las declaraciones de la Ministra de Salud en torno a lo sucedido. Según han informado los medios de comunicación social en sus publicaciones de los dos días siguientes al incendio, la ministra se ha pronunciado más sobre las pérdidas materiales que sobre aquellas humanas. Como para tranquilizarnos, sus primeras declaraciones fueron: “Tenemos todos los medicamentos asegurados. No nos van a parar”. Cabe preguntarse: ¿en qué no nos van a parar? ¿no van a parar las vidas de los tres bomberos fallecidos? ¿no van a parar la vida y el futuro de sus padres, sus viudas o hijos pequeños? Y también dijo: “Ningún hospital quedará desabastecido por esta situación”. Con todo respeto, pregunto: ¿no están ya los hospitales desabastecidos incluso desde antes del incendio? ¿no es verdad que miles de ciudadanos no encuentran en los hospitales del MINSA ni en los del Seguro Social las medicinas que necesitan para curar sus enfermedades? ¿no es cierto que muchas veces entre una cita y otra al paciente se le hace esperar semanas o meses? ¿no hay desabastecimiento de medicinas y atención médica, que afecta sobre todo a los más pobres? ¿o los pobres no interesan y no se les toma en cuenta en esas estadísticas?

El llamado “negociazo” con el SIS, en virtud del cual se ha descubierto que hay hospitales en los que no se reparan los equipos para, de esa manera, poder derivar a los enfermos hacia clínicas particulares y enriquecerse a costa de ellos, ha puesto de manifiesto la corrupción que hay en el sector Salud. En ese contexto, entonces, de corrupción, pésimo estado de los hospitales, desabastecimiento de las medicinas y atenciones más urgentes, sería mucho más provechoso para el Perú que el Presidente de la República imponga las verdaderas prioridades del sector. En lugar de precipitarse en gastar dinero para distribuir píldoras con potencial abortivo a las adolescentes, aun sin el conocimiento de sus padres, beneficiando así a las empresas que se las proveen, el presidente y su ministra deberían preocuparse por tomar las medidas realmente urgentes que la situación de emergencia en el sector Salud requiere. Pero, como diría la Madre Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz, ¿qué podemos esperar de quien está de acuerdo con el aborto, que es el asesinato de un niño indefenso en el vientre de su madre? Quien no valora la vida desde sus inicios, ¿por qué tendrá que valorarla o valorar su salud después? Humildemente creo que acá está el problema del sector Salud.


+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa