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Mensaje Semanal

El Papa amazónico

Los discursos del papa Francisco en Madre de Dios pusieron tan de manifiesto que conoce bien los principales problemas que afectan a la región amazónica, que los miembros de los pueblos originarios de esa región coreaban a una sola voz: “el papa es amazónico”. Ya en sus primeras palabras a los 3.500 representantes de los pueblos originarios de la Amazonía, Francisco les dijo que había querido comenzar allí su visita a Perú para reafirmar con ellos una opción sincera por la defensa de la vida, la tierra y las culturas. En primer lugar, la defensa de la vida. El Papa invitó a alzar la voz contra la presión de organizaciones internacionales que promueven políticas destinadas a que las mujeres no tengan hijos, llegando incluso a la esterilización. Invitó también a “no mirar para otro lado” ante el terrible problema de la explotación de la mujer con fines laborales o sexuales. En contra de esas visiones igualmente reductivas de la mujer, Francisco destacó su rol como madre y generadora de familia. “Si hay madre, hay hijos, hay familias, hay comunidad”, dijo el pontífice, para concluir afirmando que donde hay familia y comunidad se encuentra la fuerza para enfrentar los problemas.

En segundo lugar, la defensa de la tierra, sobre la cual el Papa denunció a aquellos que quieren hacer de la región amazónica “un lugar fácil de comercializar y explotar”, hasta el punto que “el consumismo alienante de algunos no logra dimensionar el sufrimiento asfixiante de otros”. En esa lógica perversa de aquellos que sólo quieren consumir, “los bosques, ríos y quebradas son usados, utilizados hasta el último recurso, y luego dejados baldíos e inservibles”. Pero no sólo ellos, sino también las personas son usadas hasta el cansancio y después dejadas como inservibles, afirmó Francisco en una clara demostración de que, como varios años atrás habían denunciado los papas san Juan Pablo II y Benedicto XVI, en la raíz del problema medioambiental está una equivocada antropología, es decir una errada concepción del hombre y, por qué no decirlo, también una errada concepción de Dios o, como lo ha llamado Francisco, una verdadera idolatría.

En tercer lugar, la defensa de las culturas. Sobre esto, nuestro Papa hizo un llamado a no dejarse engañar por “colonialismos ideológicos disfrazados de progreso, que poco a poco ingresan dilapidando identidades culturales y estableciendo un pensamiento uniforme, único y débil”. Como bien dijo el pontífice, “la desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal”. Ante estos neocolonialismos, que no sólo atentan contra las culturas amazónicas sino contra todas aquellas que no respondan a su “pensamiento único”, Francisco hizo un llamado a fortalecer a las familias. Dijo: “La familia es y siempre ha sido la institución social que más ha contribuido a mantener vivas nuestras culturas”.

Y así como Francisco demostró conocer los problemas de la Amazonía, demostró conocer también las vías de solución, entre las que destacó dos. La primera es la necesidad de que quienes provienen de otras culturas reconozcan a las culturas amazónicas y entablen con ellas procesos de diálogo, en lugar de políticas de exclusión y discriminación. La segunda es que las comunidades de la Amazonía “no sucumban a los intentos que hay por desarraigar la fe católica de sus pueblos” sino que, a través de una labor conjunta entre los misioneros y los pueblos originarios, se plasme una Iglesia católica con rostro amazónico.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa