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Mensaje Semanal

Tu voto cuenta

El proceso para la elección de los nuevos miembros del Congreso de la República está en marcha. Una vez más, tenemos la posibilidad de elegir a nuestros representantes en el Poder Legislativo. A la luz de lo ocurrido en las últimas décadas podemos decir que, salvo excepciones, no hemos venido siendo del todo acertados al emitir nuestro voto. La corrupción en las distintas esferas del Estado, desde presidentes de la República, ministros y congresistas, hasta autoridades de gobiernos regionales y municipalidades, así como la incapacidad de actores políticos de distintas tendencias para dialogar y buscar juntos el bien común de la nación, sumado a similar incapacidad para afrontar los problemas de fondo del país, hacen urgente que esta vez seamos más cuidadosos al acudir a las ánforas. La fragilidad de nuestras instituciones democráticas, el debilitamiento de la economía, la ausencia de justicia social, nos afectan a todos, pero especialmente a los sectores más vulnerables de la población. Tenemos, entonces, una enorme responsabilidad para con nosotros mismos, con los jóvenes y nuestros hermanos más pobres. Cada voto puede, al final, hacer la diferencia y marcar el rumbo del país. De ahí se deriva la importancia y urgencia de emitir un voto informado y meditado.

Con esa finalidad, si queremos enrumbar de modo adecuado a nuestro Perú, es preciso tener en cuenta la fundamentación ética de la política. Como hace unos años dijo el papa Benedicto XVI: “Si los principios éticos que sostienen el proceso democrático no se rigen por nada más sólido que el mero consenso social, entonces este proceso se presenta evidentemente frágil” (Discurso, 1.IX.2010). He ahí uno de los principales desafíos para la democracia. La historia nos demuestra que una de las causas de la crisis política por la que atraviesa nuestro país es que nuestras autoridades no han logrado un consenso social suficiente, porque lo han impedido diversos intereses e ideologías. Aun cuando parecía que en algunos casos se había alcanzado ese consenso, fue siempre frágil y se rompió con relativa facilidad porque no tenía un fundamento sólido que lo sostuviera. De ahí la importancia de que la política se funde en principios morales objetivos y que tomemos esto en cuenta en el momento de emitir nuestro voto. ¿Cuál es el fundamento moral objetivo de tal o cual candidato? ¿Qué me garantiza que, si sale elegido, se regirá por ese fundamento? ¿Cuáles son sus antecedentes en materia de moral? ¿Qué me asegura que lo mueve un sincero deseo de servir al bien común del país? ¿Es una persona honesta y leal?

Otro aspecto fundamental al momento de decidir el voto es la preparación y experiencia del candidato para asumir la responsabilidad que pretende. Todo indica que otra de las dificultades que tenemos ahora es que muchísimas autoridades de los distintos niveles no se han preparado de modo adecuado para asumir los cargos que ocupan. Eso se ve, por ejemplo, en el deterioro de la economía, la escasa capacidad de ejecución presupuestal de los gobiernos, la falta de calidad de muchas leyes, el lamentable nivel de ciertas discusiones entre políticos, la incapacidad de afrontar los problemas de fondo en materia de salud, educación, seguridad ciudadana, trabajo, etc. Es cierto que la aparición de nuevos candidatos da la sensación de una renovación en la política, pero la sensación no basta. ¿Qué preparación y experiencia tiene tal o cual candidato? ¿Es suficiente para el cargo al que aspira? ¿Su campaña se ha basado sólo en promesas o ha explicado cómo tiene previsto cumplirlas? En fin, las elecciones no son sólo un desafío para los candidatos sino también para nosotros los electores. Si queremos salir ganadores en estas elecciones, tomémonos el tiempo y hagamos el esfuerzo de votar bien. ¡Tu voto cuenta!

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa