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Mensaje Semanal

Tiempo de la creación

Adhiriéndose a una iniciativa que ha surgido en el ámbito ecuménico de diálogo y oración con comunidades cristianas no católicas, el Papa Francisco nos ha convocado a vivir el denominado “Tiempo de la Creación”. Es el período comprendido entre el 1 de septiembre, día en que se ha celebrado la quinta Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, y el 4 de octubre en que la Iglesia Católica conmemora a san Francisco de Asís. Es deseo del Santo Padre que durante estas semanas recemos, reflexionemos y realicemos acciones concretas a favor de la que él mismo llama “nuestra casa común”. Todos sabemos que la naturaleza se está degradando cada vez más. El cambio climático está causando desastres en diversas partes del mundo, afectando con especial intensidad a los más pobres y vulnerables. “Egoísmos e intereses han hecho de la creación – lugar de encuentro e intercambio – un teatro de rivalidad y enfrentamientos. Así, el mismo ambiente ha sido puesto en peligro y algo bueno a los ojos de Dios se ha convertido en algo explotable en manos humanas” (Francisco, Mensaje, 1.IX.2019).

La raíz de este problema, como muchas veces lo ha intentado iluminar el magisterio de la Iglesia, está en que el hombre se ha olvidado de quién es. Es cierto que Dios ha puesto al hombre en la cumbre de la creación y le ha entregado la naturaleza para que la someta, la disfrute y se sirva de ella para su mantenimiento (Gn 1,28-30), pero no menos cierto es que también le ha encomendado custodiarla y preservarla para que sirva igualmente a las siguientes generaciones. Lamentablemente, como dice Francisco en su mismo mensaje, “la respuesta del hombre a ese don ha sido marcada por el pecado, por la barrera de su propia autonomía, por la codicia de poseer y explotar”. Así, en la medida en que el hombre se aleja de Dios, se olvida de que él no es el dueño de la creación sino parte de la misma y que la creación no termina en él sino que, así como Dios se la ha dado a él, se la ha dado a todos los hombres y mujeres de su generación y de las siguientes generaciones. En palabras de Benedicto XVI, el problema comienza cuando “nosotros mismos somos las últimas instancias, donde el conjunto es simplemente propiedad nuestra y el consumo es sólo para nosotros mismos. El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que sólo nos vemos a nosotros mismos” (Discurso, 6.VIII.2008).

Todos sabemos que hay ciertas personas y empresas que se dedican a la actividad industrial o a explotar los recursos naturales sin respetar las leyes de la naturaleza, pero pocos son conscientes de que no sólo ellas atentan contra el bien común. También nosotros, los ciudadanos comunes, atentamos contra la creación cuando, por ejemplo, derrochamos el agua dejándola correr sin utilizarla, malgastamos la energía eléctrica dejando encendida la luz en ambientes donde no vamos a estar, usamos innumerables bolsas de plástico, etc. Aprovechemos este Tiempo de la Creación para reflexionar sobre cómo nuestras pequeñas acciones de cada día puedan estar dañando a nuestra casa común y poniendo en peligro a las próximas generaciones; y, allí donde haya necesidad, tomemos la seria decisión de apostar por un estilo de vida más sencillo y sobrio, porque, como dice el Papa Francisco en su citado mensaje, cada uno de nosotros “puede contribuir a tejer, como un hilo sutil, pero único e indispensable, la red de la vida que abraza a todos. Sintámonos involucrados y responsables de cuidar la creación con la oración y el compromiso”.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa