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Mensaje Semanal

La Virgen de Chapi vuelve a Arequipa

Accediendo al pedido de numerosos fieles, la imagen de la “Mamita de Chapi” volverá a visitar la ciudad de Arequipa. En esta ocasión vendrá desde su Santuario el sábado 1 de diciembre próximo para estar presente en la Misa de Clausura del Año de la Familia que venimos celebrando en nuestra Arquidiócesis desde el año pasado y concluirá justamente con esa celebración eucarística. Volveremos a tener la dicha, entonces, de que la imagen sagrada ingrese solemnemente en nuestra Plaza de Armas y, como ha ocurrido cada vez que lo ha hecho, Dios nos conceda gracias especiales a través de la Virgen María. Los católicos sabemos bien que no adoramos imágenes y que tampoco adoramos a la Virgen ni a los santos sino sólo a Dios. Sabemos también, sin embargo, que las imágenes de Jesús y de María nos hacen presente el amor que ellos nos tienen y que ya desde los inicios del Cristianismo se hacían dibujos y figuras que los representan, varias de las cuales han llegado hasta nuestros días. Igualmente, sabemos que si bien Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, el mismo Dios ha querido asociar a la Virgen María a la mediación de su Hijo, de modo que su intercesión es eficaz para obtener de Dios, por medio de Jesucristo, gracias espirituales y favores materiales. Los católicos sabemos esto por experiencia y por ello varios cientos de miles visitamos a la Virgen en su santuario de Chapi cada año y decenas de millones de fieles visitan otros santuarios marianos.

Desde que, momentos antes de morir en la cruz, Jesús nos la entregó como Madre, María cuida de nosotros y por eso acudimos a ella con la confianza de ser escuchados y comprendidos. Como enseña el Concilio Vaticano II, con su amor materno la Virgen cuida a los hermanos de su Hijo mientras peregrinan en medio de los peligros de este mundo y luchan contra el pecado (LG, 61). Y justamente uno de los mayores peligros que debemos afrontar en nuestros días es el causado por ciertos grupos de poder económico e ideológico que, induciendo a las nuevas generaciones a vivir en contra del orden natural, pretenden destruir el matrimonio y la familia. Como escribió Sor Lucía, una de los tres pastorcitos a quienes se apareció la Virgen María en Fátima, al cardenal Carlo Cafarra, “la batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del matrimonio y la familia” (Aciprensa, 14.VI.2016).

Todos sabemos las dificultades por las que hoy atraviesa la familia. Ante una cultura que promueve el individualismo e inculca el narcisismo, muchos jóvenes tienen miedo a casarse, aumenta el número de divorcios y de niños nacidos fuera del matrimonio o abortados. A los adolescentes se les hace creer que su cuerpo es un mero instrumento de placer y de poder. Muchos padres no saben cómo educar o transmitir la fe a sus hijos y a los profesores se les hace cada vez más difícil enseñar en las aulas. No pocos niños y ancianos se sienten abandonados y numerosas familias viven en situación de pobreza. En síntesis, todos necesitamos la ayuda de Dios si deseamos que en nuestros hogares se viva la alegría del amor y nuestras familias sean verdaderos oasis en medio de un mundo cada vez más hostil. Aprovechemos la visita de la Virgen de Chapi para pedirle esas gracias y otras que cada uno pueda necesitar.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa