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Mensaje Semanal

Cuidado con el Aborto

Hace pocos días nuestra hermana República de Argentina ha celebrado el triunfo de los niños por nacer y de las mujeres, ante una iniciativa que pretendía que el Congreso de ese país legalizara el aborto. El proyecto de ley había sido aprobado por la Cámara de Diputados, pero fue rechazado por el Senado gracias a las manifestaciones que se realizaron por todo el país en las que participaron millones de argentinos. De haberse aprobado el proyecto, el aborto hubiera sido totalmente libre hasta las 14 semanas, es decir tres meses y medio de gestación, y hasta los nueve meses, o sea hasta inmediatamente antes del parto, en casos de violación, riesgo para la vida o la salud de la madre o inviabilidad fetal, incluyéndose a los niños con ciertas discapacidades o habilidades diferentes. En pocas palabras, se pretendía abolir el derecho a la vida, que es un derecho humano fundamental, creando en su lugar un “superderecho” al aborto sin permitir ni siquiera al propio padre defender legalmente la vida de su hijo. Además, como ha informado el Centro de Bioética, Persona y Familia, de Argentina, se impedía la objeción de conciencia de los médicos y otros miembros del personal sanitario, así como de las instituciones, quedando todos obligados a realizar abortos bajo pena de inhabilitación y prisión. Del mismo modo, el proyecto de ley obligaba a todas las instituciones educativas y profesores a enseñar que el aborto es un derecho de la mujer, pudiendo realizarlo incluso adolescentes sin el conocimiento de sus padres, violando así el derecho a la libertad de educación y la patria potestad.

De esta manera, la decisión del Senado argentino ha impedido que miles y, con el correr del tiempo, millones de niños sean asesinados en el seno de su madre y que cada vez más mujeres sufran las consecuencias del aborto, entre las que destacan la depresión, la ansiedad, la tendencia al suicidio y la misma muerte. Así, por ejemplo, un estudio realizado por el Centro Nacional de Investigación y Desarrollo para el Bienestar y la Salud de Finlandia, donde el aborto está legalizado, concluyó que el índice de muerte materna es 2.95 veces mayor en mujeres que abortan que en aquellas que llegan al parto y el riesgo de suicidio es 6.5 veces mayor en las que abortan que en las que dan a luz. Pese a esas y a otras muchas conclusiones similares de estudios científicos realizados en diversos países del hemisferio norte en los que el aborto está permitido por la ley, grupos con intereses ideológicos y/o materiales están financiando con millones de dólares a campañas para imponer el aborto en América del Sur.

Debemos estar atentos, entonces, porque así como se ha hecho en Chile, Colombia, Argentina, Brasil y otras naciones vecinas, el Perú está en la lista. Ciertas ONGs están preparando el terreno a la espera del momento oportuno para presionar a fin de que el aborto sea legalizado en nuestro país. Por ello, como dice el papa Francisco: “La defensa del inocente que no ha nacido debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo” (GE, 101).

+ Javier Del Río Alba

Arzobispo de Arequipa