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Mensaje Semanal

Mensaje a la Nación

El mensaje del presidente de la República con motivo de las fiestas patrias ha suscitado esperanza en buena parte de la población, por la información que ha brindado sobre algo de lo que ya se ha hecho en los pocos meses de su gobierno y, especialmente, por lo que tiene previsto hacer en los meses y años siguientes. Entre los anuncios de nuestro presidente destacan la tan necesaria reforma política y la reforma del sistema de justicia de cuya urgencia se ha tomado más conciencia gracias a la publicidad que se viene dando al alto índice de corrupción que afecta a sus diversos organismos. El presidente ha anunciado también fuertes inversiones en infraestructura de transporte, vivienda, saneamiento, salud y educación, así como medidas para atraer la inversión privada y mejorar la productividad de diversos sectores, lo que permite prever que la economía del Perú seguirá creciendo. No menos importante ha sido la parte del mensaje en la que ha afrontado el grave problema de la violencia contra las mujeres y el machismo que, lamentablemente, siguen afectando a nuestra sociedad.

En síntesis, el mensaje presidencial contiene numerosos aspectos favorables y, con justa razón, ha sido en general bien recibido. Sin embargo, no ha dejado de llamar la atención que entre tantas medidas anunciadas no se haya incluido alguna destinada a la promoción de la familia y el rol de los padres en la formación de las nuevas generaciones. Por ejemplo, al hablar sobre la educación, el presidente ha mencionado la importancia del diálogo con los maestros y de la inversión en escuelas, pero no ha hecho referencia alguna al diálogo con los padres de familia ni a su derecho a elegir la educación que desean para sus hijos. Del mismo modo, ante el grave problema de la violencia contra la mujer y la niñez ha planteado una serie de acciones destinadas a reprimirla y sancionarla, que no tienen por qué ser malas pero resultarán siempre insuficientes si no se va a la raíz del problema que está en la desestructuración que se viene dando en las familias. De hecho, los que conocemos la realidad de la población penitenciaria en el Perú sabemos que la mayoría de casos de violencia física y sexual, incluidos los feminicidios, no se dan en familias bien estructuradas sino en el contexto de uniones inestables, rotas o meramente pasionales.

Siempre se ha dicho, y es cierto, que la familia es la célula básica y vital de la sociedad. De lo que se sigue necesariamente que si esa célula se destruye o degenera la sociedad tiende a desmoronarse. Como ha dicho el papa Francisco, “no podemos pensar en una sociedad sana que no le dé espacio concreto a la vida familiar” (Vigilia de oración por las familias, 26.IX.2015). En el seno de una familia sólida y bien formada el niño se siente seguro y así adquiere seguridad en sí mismo, experimenta la gratuidad del amor y así aprende a amar y a respetar a los demás, a convivir y a compartir sus cosas y su tiempo con ellos, recibe las primeras normas morales y, en la medida que va creciendo, es iniciado en la vida en sociedad. Por eso, como también ha dicho el papa, “es necesario promover medidas concretas y desarrollar su papel en la sociedad con una buena política familiar”. De ahí que, para este mes de agosto, el mismo Francisco nos haya invitado a rezar “para que las grandes opciones económicas y políticas protejan a la familia como el tesoro de la humanidad”.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa