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Seminario Arquidiocesano "San Jerónimo"

“El Señor es mi heredad y mi copa, mi vida está en sus manos” Salmo 16 (15).



Actualmente cuenta con un equipo de formadores bajo la dirección del rector Pbro. Andrés Ariaga Moreto. 
 
Una larga tradición sacerdotal
 
El Seminario Arquidiocesano “San Jerónimo” fue fundado por el Obispo, Mons. Pedro de Perea, el 30 de septiembre de 1619, comenzando clases sus primeros alumnos en 1622. Su primera sede estuvo en el lugar que actualmente ocupa el Palacio Arzobispal y la casa contigua de la primera cuadra de la calle San Francisco. Allí funcionó hasta que el Obispo, Mons. Mariano Holguín lo trasladó al Palacio del Buen Retiro, en el callejón Santa Rosa, en 1934; finalmente, en 1959, el Arzobispo, Mons. Leonardo Rodríguez Ballón, lo ubicó en un moderno local en Umacollo, en la Av. San Jerónimo, donde se encuentra hasta hoy. A lo largo de la historia de la Iglesia en el Perú, este Seminario brindó grandes servicios, saliendo de sus aulas numerosos y eminentes prelados y sacerdotes.
 
La sencillez de lo extraordinario
 
En palabras de los mismos estudiantes podemos seguir un día en sus vidas, comprobando que Dios de las cosas sencillas prepara experiencias extraordinarias: “La Eucaristía, fuente y cumbre de la vida cristiana, ocupa el momento más importante de la vida del seminario, cuya celebración acompañamos con la Liturgia de las Horas, Laudes o Vísperas, según el programa interno. Terminadas las horas de clases, y antes del almuerzo, nos volvemos a encontrar en la Capilla para la oración de la Hora Intermedia. Cantando los salmos de las Vísperas, al caer la noche, bendecimos y agradecemos a Dios por la jornada de estudios y actividades vivida. Antes del descanso nocturno, cerramos el día con el rezo de las Completas, donde por lo general el Rector aprovecha para hacer alguna plática referente a la formación. Los domingos celebramos las Vísperas solemnes con la exposición del Santísimo. Un momento especial diario es que, de lunes a viernes, dos seminaristas se alternan, durante la noche, para hacer vigilia ante el Santísimo; lo que permite ampliar los momentos de oración e intimidad con Dios”.
 
Cada día los seminaristas deben cumplir con labores propias del seminario como son: limpieza, servició en las diferentes comidas, liturgia, y todos los quehaceres de la casa que les permiten experimentar la donación y el trabajo como parte de su formación. Una vez al mes salen por grupos a diferentes lugares para vivir todo un día de comunión. En esta salida dialogan sobre su experiencia en el seminario, se encuentran con la Palabra de Dios a través de la Lectio Divina y meditan sobre el llamado que día a día Dios les hace para ser presbíteros santos. También está presente el amor de la Madre en sus actividades y son varias veces al año en que los seminaristas visitan en peregrinación el Santuario de la “Virgen de Chapi”; este caminar hacia ella, además de confirmar la intensión de los seminaristas, reafirma en ellos, el amor maternal de la Iglesia y la misión intercesora de la madre de Dios, que conduce al encuentro con su hijo Jesucristo. 
 
Formando para la eternidad
 
Preseminario
La llamada al sacerdocio no es una cuestión de sentimientos, sino de un impulso interior y sobrenatural a seguir a Jesús en la radicalidad del Evangelio. Los jóvenes que sienten este llamado se reúnen cada domingo de 16:30 a 18:00 horas con dos de los formadores, quienes les ayudan en el discernimiento vocacional a través de temas relativos a la formación, donde, además de lo mencionado, se despejan las dudas y miedos que alguno pudiera tener.
 
Estudios
En el campo académico, la duración de los estudios comprende un año de propedéutico para aquellos candidatos cuya base escolar requiera ciertas nivelaciones. Por lo demás, el ciclo filosófico es de tres años de estudios y el ciclo teológico de cuatro años, de manera que el cómputo de ambos ciclos será de siete a ocho años.
 
Admissio ad Ordines
Son momentos que implican una actitud aun más comprometida con la vocación, ya que los seminaristas vestirán traje negro y “clerigman” (propio del traje clerical), simbolizando también la renuncia a los bienes temporales y el abandono a Cristo como única herencia. Se realiza en una liturgia en donde el Arzobispo acepta públicamente la solicitud del candidato y es testigo, junto con los formadores y seminaristas del paso de Dios por la vida del futuro ministro.
 
Ministerios del Lectorado y Acolitado
Antes de que alguien sea promovido al diaconado es necesario que haya recibido y ejercido durante el tiempo conveniente los ministerios de lector y acólito, así también haber sido admitido como candidato a las órdenes con el rito establecido, previa solicitud escrita y firmada de puño y letra que será aceptada también por escrito por el Arzobispo.
 
Pastoral
Según el estilo formativo adoptado en el seminario, los estudiantes realizarán un tiempo de pastoral, de uno a tres años, además de aprovechar las vacaciones de verano para también realizar misiones. Cabe resaltar que en este periodo vacacional, se tiene la costumbre de enviar a los seminaristas, de dos en dos, sin nada en las alforjas como Jesús envió a sus discípulos. Este envío se realiza principalmente a las parroquias con mayores necesidades de apoyo, como son las que se encuentran en el perímetro urbano y en las provincias de Islay y Caylloma.   
 
Cena de Bienhechores
El sostenimiento del Seminario Arquidiocesano “San Jerónimo” de Arequipa, se basa en los benefactores que, con sus bienes y su dinero, aportan a la formación. Ni los seminaristas ni sus familias pagan nada al seminario, de igual forma los formadores no reciben un salario “dando gratis lo que gratis recibieron”, por esto, se realiza la Cena de Bienhechores, que tiene como objetivo poder brindar una atención a quienes impulsados por su corazón ayudan a mantenerlos al tanto de las actividades y sucesos del seminario, presentarles a los seminaristas e invitarlos a seguir participando de la evangelización con sus aportes, dadas las gracias que Dios otorga a quienes ayudan a la formación de un presbítero.
 
"Un Día en Familia" 
El evento "Un Día en Familia", es organizado para reunir a las familias arequipeñas un domingo al año. Dentro de las actividades se reconocen los dones y carismas de los diferentes participantes, dando lugar a la participación de todos: pequeños y grandes. Para este evento anual se solicita el apoyo de los movimientos y nuevas comunidades presentes en la Arquidiócesis. Muchas de estas realidades eclesiales colaboran con la vida en el seminario, ya que muchos de los estudiantes participan de sus carismas activamente. Otro de los objetivos de este evento es dar a conocer la gracia que significa para la Arquidiócesis la presencia de su seminario, y por tanto fortalecer el sentido de pertenencia del mismo entre los fieles.
 
Jornada Vocacional
Los jóvenes que llegan al seminario sintieron este llamado en diferentes contextos. En función de hacer presente a Jesucristo que llama al hombre, se realiza cada año una jornada vocacional, que tiene como fin anunciar el amor de Dios y su elección, orientando y apoyando a quienes en su corazón se inquietan a la invitación de Cristo. Los frutos de esta jornada se ven en el incremento de postulantes cada año al centro de formación y que inician el camino del preseminario.